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Virus, reflexiones económicas


Reflexiones Económicas

La pretensión de este artículo es entender las consecuencias económicas y posibles soluciones al problema de la pandemia ocasionada por el Covid-19 con objeto de debatir y formar una opinión por si puede servirnos para afrontar la situación, salir más fortalecidos y facilitar el futuro desarrollo personal y profesional.

Algunas opiniones serán erróneas y otras acertadas, siendo el objetivo reflexionar sobre las causas y consecuencias económico-sociales de la situación que estamos viviendo, una crisis sanitaria nunca antes conocida.

Igualmente orientar sobre la situación actual de los mercados, dar unas pautas para el futuro económico más inmediato, aprender a adaptarnos y conseguir el éxito.

Causas-Consecuencias

COVID-19 también conocida como coronavirus es una enfermedad infecciosa causada por el virus SARS-CoV-2 que se detectó por primera vez durante la epidemia de Wuhan de 2019 y que se transformó en pandemia.

En una situación económica estable con crecimiento sostenible, con valles y picos, nos vimos abocados al confinamiento y a la paralización económica de la mayoría de los países por una alarma sanitaria de dimensiones brutales.

En un principio supuso un shock de oferta por la paralización de las fábricas y el cierre temporal de negocios. En días posteriores se unió un shock de demanda debido a la caída del consumo por parte de los agentes económicos.

La consecuencia inmediata es que se posponen las decisiones de compra futuras, ocasionando una disminución del consumo, no sólo por el cierre temporal empresarial y personal en el corto plazo, sino a medio plazo por pura supervivencia y miedo al gasto como medida de previsión por la crisis originada. Veremos un repunte en el consumo las primeras semanas que superemos el virus, pero se ralentizará enormemente por el propio miedo de las personas a largos viajes, inversiones inmobiliarias, aglomeraciones y evidentemente por la ralentización económica.

El paro temporal, además puede ocasionar graves distorsiones, aumentando las desigualdades económicas y originando una fuerte recesión. En países con un mayor porcentaje de economía sumergida la situación puede verse agravada pues puede quedarse fuera de la protección estatal.

Ante esta situación, los gobiernos decidieron la inyección de liquidez en el sistema, menos requisitos de capital al sistema financiero y medidas de apoyo sin precedentes a las empresas y familias.

Las consecuencias económicas vendrán determinadas por el tiempo de paralización, la eficacia de las decisiones adoptadas y su implementación en la economía real, aunque se puede prever inflación por las inyecciones monetarias de los Bancos Centrales o posible falta de stocks en la producción de determinados productos y deflación en otros por la paralización de la economía determinada por la oferta-demanda. Aunque la inyección monetaria sea brutal el desarrollo tecnológico es exponencial y la recesión va a contener los precios.

El paro de la actividad económica por el confinamiento, si bien es necesario e imprescindible para frenar la curva de contagios y descongestionar los hospitales, debe limitarse en el tiempo, pues si se alarga las consecuencias pueden ser desastrosas para la estructura económica, social y política de un país, pudiendo existir tensiones sociales, saqueos o enfrentamientos en aquellas zonas de mayor pobreza y menos recursos. Tenemos que conseguir el menor número de contagios manteniendo la actividad económica, pues una recesión severa también tendría un coste en vidas humanas. Debemos encontrar la fórmula de mantener la actividad económica y cuidarnos del virus. Todas las actividades en definitiva son esenciales, la esperanza de vida también viene determinada por el progreso y el crecimiento, por lo que sólo podemos parar durante un corto periodo de tiempo. Es por ello que la recesión puede llevar a una caída de la calidad en el sistema sanitario, educativo o de investigación que debemos evitar a toda costa. Es necesario confinarnos totalmente, aunque temporalmente, para frenar el ritmo de contagios.

No basta por tanto sólo con estas medidas, sino que se deben desarrollar políticas fiscales adecuadas y formas de distribución de la riqueza para compensar desigualdades en nuestra sociedad. El inyectar dinero a las familias con menos recursos aliviará las tensiones económicas favoreciendo el crecimiento económico futuro y se planteará la implantación de una renta básica. Además, es vital la coordinación de los países, aportando garantías comunes para no dejar atrás a aquellos más débiles, con mayores tasas de deuda o déficit como los periféricos europeos.

Una vez esto termine, debemos aprender que somos vulnerables ante eventos imprevisibles y prepararnos para “cisnes negros” futuros descritos por el economista Nicholas Taleb. (O como explica el propio autor, no es un cisne negro y se está pagando el precio por ignorar el riesgo de un evento predecible).

En este sentido, cambiaremos nuestra forma de ser, siendo más sostenibles y valorando más la vida, la tierra, la humanidad; por lo que daremos paso a un nuevo sistema económico y productivo.

La globalización y el crecimiento sin control deben ser supervisados por las autoridades, creando un foro mundial que establezca normas y duras sanciones para quienes no las cumplan. Aumentar los recursos sanitarios y ser más justos y comprometidos con el cuidado del planeta.

La sociedad debe evitar el enfrentamiento (hay crisis con el petróleo por la caída del precio del crudo, crisis geopolíticas, ambientales, territoriales o políticas por los nuevos extremismos) y
tener altura de miras para salir más fortalecidos.

Lo que ha pasado se estudiará en los libros de texto y nos debe servir para aprender. Para entender la situación actual, ante momentos de incertidumbre extrema, los activos que se han visto fortalecidos son pocos (algo el dólar como moneda) y hemos asistido a caídas tanto en los activos de renta fija (bonos) por los posibles defaults, la renta variable (equity) ocasionando un crash bursátil e incluso los tradicionales refugios como el oro u otras materias primas.

A pesar de la emisión masiva de dólares en los mercados que teóricamente debilitan su valor, por el contrario se hace más fuerte ya que actúa como activo de seguridad para los inversores. Los mercados financieros se han visto muy debilitados y volátiles trasladándose la situación a la vida real.

La vuelta no es en V pues la recuperación llevará tiempo; pero si creemos que no es el fin del mundo -que no lo es- la recuperación volverá más pronto que tarde. Lo que tenemos que hacer y promover es que el proceso sea ordenado, consistente y sostenible.

Las primas de riesgo de los países, por la necesidad de emisión masiva de deuda y posterior déficit, también aumentan, aunque no creemos sea por mucho tiempo puesto que los Bancos Centrales van a hacer lo que sea necesario para evitar la ruptura del euro y la quiebra económica de ningún estado.

A corto plazo la caída de la actividad será casi total, pero se deben realizar políticas adecuadas para que la recuperación también lo sea y lo más rápido posible.

Muchas preguntas todavía no están resueltas y el devenir de los acontecimientos nos irá dando las respuestas. Esta guerra tiene algo de “positivo” y es que cuando acabe, no se habrá roto el sistema productivo y al día siguiente podremos volver a los trabajos sin necesidad de reconstrucción material de los centros de trabajo, como en una guerra militar.

La bajada de la actividad económica y del consumo reducirá las inversiones, no obstante, la crisis económica dará buenas oportunidades de negocios e inmuebles a buen precio, así como inversiones en los mercados financieros. Hay que vigilar la brutal inyección de liquidez en la economía ya que puede producir ciertos episodios de inflación poco controlables en determinados productos.

Respecto al comercio tradicional tendrá que reconvertirse, saldrán favorecidas las grandes corporaciones, el comercio online y las grandes megaestructuras empresariales. También la banca deberá realizar una fuerte reestructuración debiendo acostumbrarse a tipos 0 durante muchos años. Provocará mucho cierre de oficinas y nuevas fusiones, se desarrollará mucho la banca online y la banca tradicional será cada vez más residual.

Respecto a las relaciones interpersonales el ser humano va a salir fortalecido y se agudizará el ingenio. Incluso es posible que el consumo sea más sostenible y solidario con nuestra comunidad más cercana. El ocio, los viajes, el tiempo libre, la industria del entretenimiento… fijarán como objetivo la felicidad del individuo, la actividad física, el descanso, el cuidado del planeta…

La economía será de bajo crecimiento con una transformación disruptiva e implantación de un nuevo escenario como el teletrabajo, mega-tendencias (importante desarrollo de la farma, la biotecnología y la tecnología médica, así como el cuidado personal), grandes corporaciones y desarrollo exponencial de la robotización para no depender el sistema productivo únicamente del trabajo humano. No obstante, a medio plazo el crecimiento volverá a ser sostenible, la población mundial aumenta, consume, se desarrolla y superaremos las adversidades. Se han superado guerras, catástrofes, atentados y por supuesto pandemias, saliendo incluso más fortalecidos de cada situación de adversidad.

Las empresas solventes se van a ver favorecidas por el desplazamiento de otras muchas que, o bien estaban en declive por no aprovechar las tendencias del mercado o porque habían sido mal gestionadas y su tesorería estaba deteriorada previamente a la crisis.

Esto supone la captación de nuevos clientes, tanto por el trasvase de las que desaparecen, como por los nuevos que se incorporan a la demanda futura.

Nuevas oportunidades para aquellos que hayan realizado una buena estrategia de costes y de gestión económica. Se desarrollará el trabajo y educación a distancia en colegios, institutos, universidades, así como el telemarketing y las teleconferencias.

Para una salida ordenada y pronta debería existir un acuerdo de expertos (economistas, médicos, técnicos) de todos los países para dar una solución global al problema, buscando lo mejor para la humanidad.

Desarrollemos la RESILIENCIA como capacidad de sobreponernos a los momentos críticos y adaptarnos al nuevo entorno. Tenemos que reinventarnos, innovar, transformarnos y crecer como personas.

Mario Samuel Romero Lujan
Avatar Mario Samuel Romero Lujan

Director de Oficina de Renta 4 en Cuenca. European Financial Advisor y Gestor Patrimonial por el Instituto Español de Analistas Financieros.

Etiquetas: cisne negro, COV2, COVID, crisis, Economía, empresa, enfermedad, futuro, geopolitica, gobiernos, mario, Nicholas Taleb, pandemia, ralentizacion, reinventar, renta 4, resilencia, robotizacion, sars, teleconferencia, telemarketing, teletrabajo, virus,

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